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8月27日 Estambul (y II), según Orhan PamukMi Estambul secretoEl escritor turco y premio Nobel de Literatura regresa, asomado desde su ventana, a las tiendas donde compraba chicles y cómics cuando era niño. Aromas de la vieja ciudad y de la nueva. Del bullicio permanente, el caos de sus comercios o la transformación de sus plazas. ¿Dónde reside el misterio de esta megalópolis legendaria?ORHAN PAMUK 23/08/2007 Nací en Estambul. Exceptuando los tres años que pasé en la ciudad de Nueva York, no he vivido en ningún otro lugar. A mis 53 años, estoy viviendo de nuevo en los apartamentos Pamuk que mis abuelos construyeron para nuestra gran familia cuando yo era niño. En las tardes de verano, cuando me asomo a la ventana y miro entre el balanceo de las ramas de los viejos plátanos que bordean la avenida Tesvikiye, puedo ver las luces de Aladdin, la tienda donde mi padre compraba sus cigarrillos y los periódicos y donde yo iba a por chocolate, chicles, pistolas de agua, relojes de plástico y a por el último ejemplar del cómic Tom Mix. Cuando era niño, Estambul era una tranquila ciudad de provincias con una población de un millón de habitantes; medio siglo después es una metrópoli 10 veces mayor, rodeada de barrios desconocidos y distantes en los que nunca he estado y cuyos nombres sólo conozco por los periódicos. Cuando me asomo a la ventana, me cuesta aceptar que estas poblaciones de la periferia son una parte de mi ciudad. Ni siquiera en mis sueños habría esperado que las calles de mi niñez fueran tan bulliciosas como lo son hoy. Pero cuando uno está tan unido a una ciudad como yo lo estoy a Estambul, acabas por aceptar su destino como el tuyo propio; llegas a verla casi como una extensión de tu propio cuerpo, de tu propia alma. Así que cuando ante mis ojos veo el cambio de las calles, de las tiendas y de las plazas -y durante las últimas décadas he visto los cines, las librerías y las jugueterías más importantes de mi niñez cerrar sus puertas-, reacciono igual que cuando veo a mi propio cuerpo envejecer. Tras el estupor inicial, me resigno ante mi nuevo aspecto. ¿Puede una ciudad tener alma? Si la tiene, ¿de qué está hecha? El alma de una ciudad, ¿se forma por su tamaño, su cultura y su historia, o nace de la imagen que sus calles y sus edificios imprimen en nuestras mentes? Más aún, el alma de una ciudad ¿depende de lo bulliciosa que es o de lo vacía que está? ¿De la bruma o del calor? ¿Está en el río que la cruza o -como en el caso de Estambul- en el mar que la divide en dos? ¿Dónde sentimos su alma con más intensidad? ¿Cuando la vemos desde lo alto de una colina? ¿Cuando pasamos por un paso subterráneo? ¿Cuando nuestros oídos escuchan el alboroto de la ciudad? ¿Cuando nos pica la nariz por su aire húmedo y sucio? Quizá cuando todos estamos acostados oyendo cómo la ciudad duerme como un viejo animal cansado y escuchamos el sonido de la sirena de niebla en el Bósforo. En mi opinión, el alma de una ciudad cambia cuando la ciudad cambia. El Estambul nuevo y opulento de hoy no es la ciudad melancólica que conocí de niño. Pero incluso hoy me habla de soledad. En las tardes de verano, el alma de la ciudad está en sus anticuados autobuses que circulan con dificultad entre nubes de polvo, humo y contaminación mientras llevan a los sudorosos pasajeros a sus casas; está en la nube de niebla que cubre la ciudad y que, al atardecer, se torna entre naranja y púrpura, y en la luz azul que sale de millones de ventanas cuando, casi al mismo tiempo, la ciudad enciende sus televisiones -y justo en el mismo instante en que las mujeres de toda la ciudad fríen berenjenas para la cena-. A mediodía, en los tranquilos y fríos días de otoño, cuando la ciudad está en plena actividad, el alma de la ciudad reside en un solitario y ocupado hombre que pesca mientras su viejo barquito se balancea sobre la estela de los transbordadores y de los grandes cargueros que circulan por el Bósforo. Todos los habitantes de Estambul son de fuera y, por tanto, todos están solos. En 1453, cuando llegaron los turcos -o mejor dicho, los otomanos, ya que había cristianos en su Ejército-, se encontraron con una ciudad que les esperaba. Y, por definición, eran, por tanto, recién llegados. Durante su reinado de 500 años, llegaron otomanos procedentes de los más diversos países y culturas; por tanto, también ellos eran de fuera. Cuando una ciudad pasa de una población de un millón a diez millones en un periodo de 50 años, las nueve décimas partes de sus habitantes tienen que contarse también como foráneos. Por eso, cada vez que entablo una conversación con alguien en la calle, en un autobús o en uno de los taxis compartidos, conocidos como dolmu, la primera pregunta que me hacen, después de quejarnos del tiempo, es de dónde soy. Si admito, un tanto avergonzado, que soy de Estambul, me preguntan con cierta sospecha sobre el padre de mi padre y sobre los parientes de mi madre. El gran secreto de Estambul es que incluso los que vivimos aquí no la entendemos, y no la entendemos porque desafía cualquier clasificación. Pasear por sus bulliciosas calles es sentir la historia bajo nuestros pies, pero incluso cuando recordamos que antes de nosotros estuvieron otras grandes civilizaciones, también nos damos cuenta de que no nos pertenecen. Esto es lo que le da a la ciudad ese aire extranjero. Podría incluso decir que su alma reside en su rechazo a ser clasificada o comprendida racionalmente. En efecto, ésta es la conclusión que saqué de la Enciclopedia de Estambul, el singular y heroico proyecto del conocido historiador Resat Ekrem Koçu, que empezó a escribir en los cincuenta y que dejó inacabada porque no pasó de la letra H. Lejos de aportar datos claros sobre la ciudad, el autor añadió confusión al escribir sobre sus pasiones secretas y las "excentricidades" de Estambul, a lo que añadió un entrañable y extenso relato sobre sus compañeros de borracheras favoritos. Desde mi niñez, las tiendas antiguas de la ciudad me han parecido el ejemplo más elocuente de este desorden. Cuando estoy en una parfumerie -si prefiere, llamémosla farmacia- y miro a mi alrededor, al surtido de botellas de colores, de cajas y de tarros, me parece que el alma de la ciudad no sólo surge de su historia, sino de la suma de las pasiones y sueños de todos los que alguna vez han vivido aquí. Igual que las tiendas de Beyoglu -aparentemente turcas, pero griegas y armenias en el fondo- a las que iba con mi madre cuando era pequeño y que me recuerdan a todas esas antiguas culturas que han ido formando la nuestra y cuán desconocida e increíblemente rica ha sido su influencia. En Estambul, cada objeto guarda su propia historia secreta. © Traducción de Virginia Solans. 2月4日 Pertinente PizarnikHoy, nadie como Alejandra Pizarnik para explicarme; nada como su imagen para entender.
CUARTO SOLO
SIGNOS
MENDIGA VOZ
10月20日 Paul Auster - Discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias de las LetrasNo sé por qué me dedico a esto. Si lo supiera, probablemente no tendría necesidad de hacerlo. Lo único que puedo decir, y de eso estoy completamente seguro, es que he sentido tal necesidad desde los primeros tiempos de mi adolescencia. Me refiero a escribir, y en especial a la escritura como medio para narrar historias, relatos imaginarios que nunca han sucedido en eso que denominamos mundo real. Sin duda es una extraña manera de pasarse la vida: encerrado en una habitación con la pluma en la mano, hora tras hora, día tras día, año tras año, esforzándose por llenar unas cuartillas de palabras con objeto de dar vida a lo que no existe…, salvo en la propia imaginación. ¿Y por qué se empeñaría alguien en hacer una cosa así? La única respuesta que se me ha ocurrido alguna vez es la siguiente: porque no tiene más remedio, porque no puede hacer otra cosa. Esa necesidad de hacer, de crear, de inventar es sin duda un impulso humano fundamental. Pero ¿con qué objeto? ¿Qué sentido tiene el arte, y en particular el arte de narrar, en lo que llamamos mundo real? Ninguno que se me ocurra; al menos desde el punto de vista práctico. Un libro nunca ha alimentado el estómago de un niño hambriento. Un libro nunca ha impedido que la bala penetre en el cuerpo de la víctima. Un libro nunca ha evitado que una bomba caiga sobre civiles inocentes en el fragor de una guerra. Hay quien cree que una apreciación entusiasta del arte puede hacernos realmente mejores: más justos, más decentes, más sensibles, más comprensivos. Y quizá sea cierto; en algunos casos, raros y aislados. Pero no olvidemos que Hitler empezó siendo artista. Los tiranos y dictadores leen novelas. Los asesinos leen literatura en la cárcel. ¿Y quién puede decir que no disfrutan de los libros tanto como el que más? En otras palabras, el arte es inútil, al menos comparado con, digamos, el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Pero ¿qué tiene de malo la inutilidad? ¿Acaso la falta de sentido práctico supone que los libros, los cuadros y los cuartetos de cuerda son una pura y simple pérdida de tiempo? Muchos lo creen. Pero yo sostengo que el valor del arte reside en su misma inutilidad; que la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas que pueblan este planeta, y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos. Hacer algo por puro placer, por la gracia de hacerlo. Piénsese en el esfuerzo que supone, en las largas horas de práctica y disciplina que se necesitan para ser un consumado pianista o bailarín. Todo ese trabajo y sufrimiento, los sacrificios realizados para lograr algo que es total y absolutamente… inútil. La narrativa, sin embargo, se halla en una esfera un tanto diferente de las demás artes. Su medio es el lenguaje, y el lenguaje es algo que compartimos con los demás, común a todos nosotros. En cuanto aprendemos a hablar, empezamos a sentir avidez por los relatos. Los que seamos capaces de rememorar nuestra infancia recordaremos el ansia con que saboreábamos el cuento que nos contaban en la cama, el momento en que nuestro padre, o nuestra madre, se sentaba en la penumbra junto a nosotros con un libro y nos leía un cuento de hadas. Los que somos padres no tendremos dificultad en evocar la embelesada atención en los ojos de nuestros hijos cuando les leíamos un cuento. ¿A qué se debe ese ferviente deseo de escuchar? Los cuentos de hadas suelen ser crueles y violentos, describen decapitaciones, canibalismo, transformaciones grotescas y encantamientos maléficos. Cualquiera pensaría que esos elementos llenarían de espanto a un crío; pero lo que el niño experimenta a través de esos cuentos es precisamente un encuentro fortuito con sus propios miedos y angustias interiores, en un entorno en el que está perfectamente a salvo y protegido. Tal es la magia de los relatos: pueden transportarnos a las profundidades del infierno, pero en realidad son inofensivos. Nos hacemos mayores, pero no cambiamos. Nos volvemos más refinados, pero en el fondo seguimos siendo como cuando éramos pequeños, criaturas que esperan ansiosamente que les cuenten otra historia, y la siguiente, y otra más. Durante años, en todos los países del mundo occidental, se han publicado numerosos artículos que lamentan el hecho de que se leen cada vez menos libros, de que hemos entrado en lo que algunos llaman la “era posliteraria”. Puede que sea cierto, pero de todos modos no ha disminuido por eso la universal avidez por el relato. Al fin y al cabo, la novela no es el único venero de historias. El cine, la televisión y hasta los tebeos producen obras de ficción en cantidades industriales, y el público continúa tragándoselas con gran pasión. Ello se debe a la necesidad de historias que tiene el ser humano. Las necesita casi tanto como el comer, y sea cual sea la forma en que se presenten –en la página impresa o en la pantalla de televisión–, resultaría imposible imaginar la vida sin ellas. De todos modos, en lo que respecta al estado de la novela, al futuro de la novela, me siento bastante optimista. Hablar de cantidad no sirve de nada cuando nos referimos a los libros; porque no hay más que un lector, sólo un lector en todas y cada una de las veces. Lo que explica el particular influjo de la novela, y por qué, en mi opinión, nunca desaparecerá como forma literaria. La novela es una colaboración a partes iguales entre el escritor y el lector, y constituye el único lugar del mundo donde dos extraños pueden encontrarse en condiciones de absoluta intimidad. Me he pasado la vida entablando conversación con gente que nunca he visto, con personas que jamás conoceré, y así espero seguir hasta el día en que exhale mi último aliento. Nunca he querido trabajar en otra cosa.
P.D-. Atención a las gafas que luce el maestro. Eso es bohemia y lo demás zarandajas. 8月15日 Yasunari Kawabata a la captura del tiempoA lomos de la polémica creada por la confesión de Gunther Grass y las peticiones de devolución de su Nobel, otro laureado asoma tras la maleza del tiempo libre que conceden las vacaciones, Yasunari Kawabata. Nacido en el último año del sigo XIX, Kawabata intepreta con asombrosa precisión el modelo de representación oriental, aunque bajo una aparente economía expresiva -superficial como las finas películas de sudor que acompañan a sus personajes-, laten en sus personajes e historias incendiarias pasiones que traspasan el tiempo hasta acabar sometiendolo. Lo bello y lo triste, la novela que acabo de leer, narra la historia de Oki Toshio, un escritor que siente la necesidad de volver a visitar a un antiguo amor, Otoko. Esa necesidad despierta sentimientos en ambos que acabarán afectando trágica y decisivamente a las personas que rodean a Oki y Otoko. No hay pasaje en esta pequeña gran obra que deje indeferente, especialmente determinadas descripciones del amor y el tiempo: "El tiempo pasó. Pero el tiempo se divide en muchas corrientes. Como en un río, hay una corriente central rápida en algunos tramos y lenta, hasta inmóvil, en otros. El tiempo cósmico es igual para todos, pero el tiempo humano difiere con cada persona. El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo."
Flotar en el tiempo, cada uno de un modo diferente. Kawabata captura en unas pocas lineas un concepto universal, y lo prende a un estado de ánimo que se repite continuamente, como un Haiku sostenido, breve e inmutable.
"Al aproximarse a los cuarenta, Otoko se preguntaba si el hecho de que Oki siguiera dentro de ella significaba que esa corriente del tiempo se había estancado, en lugar de seguir su curso. ¿O acaso la imágen que ella conservaba de él habia flotado con ella a través del tiempo como una flor arrastrada río abajo? Ella ignoraba cómo había flotado su propia imagen en la corriente de Oki. No podía haberla olvidado, pero sin duda el tiempo había corrido de manera diferente para él. Las corrientes del tiempo nunca son iguales para dos personas, ni siquiera tratándose de amantes..."
Así describe Kawabata el tiempo que a todos nos corre dentro, a cada uno con su propio ritmo.
A medida que la historia se enmadeja, el personaje de Keiko, la alumna de Otoko, cobra importancia. Quien haya leído a Murakami, el heredero de esta tradición literaria, descubrirá en Keiko a muchos de los personajes femeninos de sus novelas, mujeres hermosas, jovenes, obsesionadas y violentas que arrastran a otros a territorios peligrosos. Keiko conspira para vengar a la persona que ama, y conspirando destruye el precario equilibrio que sostenía todo. No hay manera de salvarse, y Kawabata lo certifica de un modo abrupto, entre lágrimas y un dolor que queda incorporado al tiempo que fluye dentro de cada uno de nosotros.
No sorprende que Kawabata, siguiendo una tradición milenaria, se quitara la vida en silencio, sin ruido ni explicaciones banales. Como Alfonsina Storni o Silvia Plath, como Hemingway; cada uno asistido por sus propias razones -el cancer, el desamor, la impotencia-. Lo que si sorprende aun hoy en día es el modo en que el sentimiento es uno, no importa el lugar o el tiempo en el que acontezca. Pasarán mil años y a las personas de entonces les seguirá quemando la vida como a nosotros nos quema en ocasiones. Y aunque para cuando eso suceda nosotros no seremos mas que sombras, todos viajaremos sobre ese sentimiento compartido.
Mas allá de estas elucubraciones vacacionales, el tiempo libre le concede a uno licencia para abandonarse a los mas bajos placeres: el domingo me zampé un pase doble de pelis de Tourneur -La mujer pantera y Yo anduve con un zombie-, y ayer descubrí otra obra maestra del gran Jules Dassin, "Noche en la ciudad", brutal y despiadada. Un gran director Dassin.
El fin de semana, escapada a Burgos y La Rioja, monasterios, catedrales y espero que buena comida. A grandes males, grandes remedios.
P.D-. Incluyo este breve cuento de Kawabata, que a mi modo de ver encierra no sólo su manera de contar, sino también un modo de entender la vida, el oriental. Se llama "Canarios" y lo he sacado de este blog (http://www.blogcharm.com/chuanfen/22899/). Espero que mi traducción sea lo mas correcta posible:
"Sorry I have to break our agreement to write to you. I can no longer take care of the canaries you gave me. I remember you bought them from different shops and kept them in a cage symbolizing you and me, and also a reminder, a souvenir. But they are dying now, because the person who feeds them, my wife, has passed away. I thought of the possibility to release them or sell them back to the store, but the former will kill them and the latter is a defection to your gift. The fact is, the canaries live till today as my memory of you is due to my wife's effort, that explains why I fell in love with you, madam-- My wife took the responsibility of daily life so I didn't need to pay attention to the difficulties and had the luxury to love. So madam, may I kill the canaries and bury them with my wife?"
Siento tener que romper nuestro acuerdo de escribirla. No puedo seguir cuidando de los canarios que me entregó. Recuerdo que los compró en diferentes tiendas y los puso en una jaula como un símbolo de usted y mío, también como un recuerdo, un presente. Pero ellos están muriéndose porque la persona que los alimentaba, mi mujer, ha fallecido. He pensado en la posibilidad de soltarlos o devolverlos a la tienda, pero el dueño los matará, y lo último es un desprecio a su regalo. El hecho es que los canarios viven hoy como recuerdo mío de usted gracias al esfuerzo de mi esposa, lo que explica por qué me enamoré de usted, señora. Mi mujer tomó las riendas del día a día así que no necesité prestarle atención a los problemas y me pude permitir el lujo de amar. Asi que, señora, ¿puedo matar a los canarios y quemarlos con mi esposa? 7月16日 Dorothy ParkerDorothy Rotschild, señora de Parker tras su primer matrimonio -hubo dos mas, y los dos con el mismo hombre-, siempre entendió la literatura como un oficio menesteroso para el que ella, tan brillante como inconstante y desordenada, no estaba preparada. Resulta por ello mas digno de admiración si cabe el modo en que su pequeña figura permanece vigente en nuestros días, en como muchas mujeres de todo el mundo -y algunos varones renegados- perciben en la frágil y a la vez demoledora escritora americana un modelo femenino digno de recuerdo. Y es cierto que en un mundo de hombres, por mucho que un ambiente intelectual rebaje tal discriminación genérica, la Parker siempre peleó cada centimetro del espacio que su independencia le otorgó, braceó con energía en un mar de envidias y enemistades fruto de un talento y un temperamento en ocasiones mal comprendidos y sorteó con dificultades el lastre que le colgó al cuello su desmedida afición por el whisky y los hombres guapos y canallas. Suicida en ciernes -dos tentativas fracasadas-, gran amiga de sus amigos -su amistad con Robert Benchley debería figurar en letras doradas en los anales de la historia de los hombres y las mujeres, y ser venerada por negar aquello tan manido de que un hombre y una mujer no pueden ser nunca amigos-, escritora de palabra punzante y verbo afilado, gran conversadora y amante de los animales -jugosa su primera visita a España y su reacción ante la primera (y última) corrida de toros que presenció-, Dottie, como era conocida por sus mas allegados, padeció una existencia atormentada y visceral, llena de carencias y excesos, consciente de que en la batalla que se estaba librando -la de ella con al vida, con su trabajo, consigo misma- se encaminaba a una lacerante derrota, sin que ello significara perder jamás la pulla ingeniosa y malévola ni ceder un palmo de terreno como gran luchadora que era.
Muchas mujeres que hoy aplauden modelos femeninos como el de las insaciables urbanitas cuarentonas de Sexo en Nueva York, se sorprenderían si conocieran el modo en el que la Parker condujo si vida; ella folló mas que todas ellas, sufrió por todas y se codeó con la élite pensante del Nueva York de entreguerras, comprometiéndose políticamente cuando llegaba el caso -aunque sus detractores calificaban su "compromiso" como una pose mas-, persiguiéndo como una perra en celo hombres que la denigraban y devorando a aquellos que pretendían venerarla, escribiendo, que a fin de cuentas es lo que nos ha dejado, una colección de historias de una humanidad aterradora, imágenes de personajes solitarios, inalcanzables, extenuados, incapaces de ser felices. La Editorial De Bolsillo publicó recientemente su narrativa completa, y no concibo mejor manera de pasar los tiempos muertos entre baño y baño en la piscina. Un buen martini, un bañador sensual y un par de separados -si es posible rubios y esbeltos, como le gustaban a Dottie- cerca para flirtear entre cuento y cuento. Y si los cuentos consiguen despertarle el apetito a vuestro intelecto, la biografía de Marion Meade publicada por Circe -el motivo de mi entrada junto al inasequible ánimo de pececilla, mi nueva heroína-, para embarcarse en un viaje doloroso y real, el relato de una mujer con mayúsculas que iluminó su tiempo y cuya estela aún se deja sentir hoy.
Tertuliana de la mesa redonda del Algonquin, nominada al oscar como guionista de Hollywood, mujer incapaz de engendrar por guardar en sus entrañas un jardín de piedras, Dorothy Parker nos recuerda que mujeres así siempre existirán. Confortante idea. Esta entrada es para todas vosotras, que tan dificil nos lo ponéis en ocasiones. Especialmente para tí, prestataria.
5月31日 En loor de multitudes, el maestro es aclamado: El Príncipe de Asturias de las letras para Paul AusterEl escritor estadounidense Paul Auster ha sido
distinguido hoy en Oviedo con el Premio Príncipe de Asturias de
las Letras 2006 al imponerse en la última votación a su compatriota
Philip Roth. Desde que en 1999 este premio se hizo extensivo a
escritores de todo el mundo, Auster (Nueva Jersey, 1947) es el cuarto
autor anglosajón que se alza con el galardón tras Doris Lessing, Arthur
Miller y Susan Sontag. 5月28日 La muerte según Agustín de FoxáEn un artista, sea cual sea su disciplina, el compromiso es parte esencial de su desempeño. Cuando el mundo se polariza y fractura y uno es llamado a tomar partido, uno puede posicionarse, abstenerse o escapar. A mi siempre me han fascinado los artistas que ignoran la llamada a filas -probablemente yo sería uno de ellos-, los Baroja, los Plà, por mas que mi corazón sea de los que caen defendiendo su ideario y manteniéndose fieles a su condición, los Lorca, Hernández y Machado.
En todo caso, si la guerra se hubiera terminado decidiendo a favor del frente popular, hoy hablaríamos de muy distinto modo de Ridruejo o Agustín de Foxá. Nadie en la feria del libro hará mención al escritor madrileño, un soldado de la palabra, un falangista exacerbado -tan falangista era que escribió el Cara al sol- que en su gran novela "Madrid de corte a checa" dibujaba un Madrid en el que la república se convertía en una festividad págana y su celebración, el 14 de Abril del 31, era descrita con inquina y ánimo deformante. Aún así, y a pesar del impacto que me produjo observar que ese día tan laureado podía ser interpretado de un modo tan distinto, recuerdo una novela tensa, brillante y vibrante, un caleidoscopio de miserias en un madrid ocupado por una extrema izquierda cruel e ignorante cuyo único argumento era la extorsión y el asesinato. (Para cuando una película sobre Agapito Garcia Atadell). Probablemente una de las novelas imprescindibles para acercarse a la Guerra civil con ánimo imparcial, junto a "La Forja de un Rebelde" de Barea.
Pero no es este el Foxá que quiero recuperar hoy; el falangista palidece frente al hombre que se despolariza y se enfrenta cara a cara a su destino. Llegados a este punto no importa ser de izquierdas o derechas, ser un hijo de puta o un santo; cuando se ha de afrontar la verdad desnuda, todo lo que uno cree ser enmudece y deja paso a lo que uno realmente es. Para ese Foxá es mi entrada y mi recuerdo, y en esta emocionante descripción de la muerte recordamos a todos los que murieron sin necesidad de ello, a todos:
MELANCOLÍA DEL DESAPARECER
Y pensar que después que yo me muera, Y pensar que, desnuda, azul, lasciva, Y pensar que no puedo en mi egoísmo
Mäs sobre Agustín de Foxá: Cervantes Virtual
3月19日 Miquel Martí i PolCuando las palabras hieren y sólo el silencio es capaz de restañar el daño, algunas de aquellas palabras poseen la virtud de sanar por la vía rápida. Parecerá que el horizonte que forma el mundo y las personas que lo habitan se alejan de uno, pero no es así, porque es entonces cuando uno puede sentir mas intensamente la compañía de sí mismo, escuchar la voz a uno mismo debida y decidir sin interferencias. Martí i Pol parecía dominar este complejo mecanismo, y para ello, incluyo en el sumario como prueba número uno el siguiente poema: Tota Paraula és aigua / Toda palabra es agua (Miquel Martí i Pol) Que l´aigua de la pluja només caigui / Que el agua de la lluvia sólo caiga de dalt a baix, no ha de ser motiu / de arriba a abajo, no ha de ser motivo de dol ni desconsol per a ningú; / de dolor ni desconsuelo para nadie; al capdavall, tot retorna als orígens. / al fín y al cabo, todo vuelve a sus orígenes. Però és dur el nostre pas per la terra / Pero es duro nuestro paso por la tierra i hem d´acollir contents tota esperança, / y hemos de acoger contentos toda esperanza, per més qui sigui fràgil, inestable. / por mucho que sea fragil, inestable. L´aigua envaeix totes les escaletes / El agua invade las aceras i podrirà l´asfalt que ens prem els peus. / y pudrirá el asfalto que ase nuestros pies. A ple carrer omplim gibrells i càntirs / En mitad de la calle llenamos tinas y cántaros sense neccesitat de canaleres / sin necesidad de canalones i, a poc a poc, tot retorna dins l´ordre / y, poco a poco, todo vuelve al orden màgic dels primers mots que vam aprendre. / mágico de las primeras palabras que aprendimos. No hi ha burots en l´ordre de la pluja, / No hay borrones en el orden de la lluvia, sols l´espetec musical de las gotes / sólo el resplandor musical de las gotas i l´horitzó, molt mes vibrant i pròxim. / y el horizonte, mucho mas vibrante y próximo. Em recordo de tot, però no enyoro / Todo lo recuerdo, pero no añoro ni el passat fonedís ni el futur càlid. / ni el pasado derretido ni el cálido futuro. Soc en l´instant, i no vull cloure els llavis / Soy el instante, y no quiero cerrar los labios encara que la por m´immobilitzi. / aunque me paralice el miedo. Tota paraula és aigua. Tota pluja / Toda palabra es agua. Toda lluvia es la claror dissolta, esparsa, nua: / es la claridad disuelta, esparcida, desnuda: un convit foll amb disbauxa i enigmes. / un disparatado convite, con enigmas y excesos. El orden mágico de las primeras palabras aprendidas, el disparatado convite de los enigmas y excesos. ¿Se puede ser mas claro?. 3月10日 Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami"En la vida de las personas hay una cosa especial que sólo puede tenerse en una época especial. Es como una pequeña llama. Las personas precavidas y con suerte la preservan con todo cuidado, la hacen crecer, la llevan como una antorcha que ilumine sus vidas. Pero, una vez se pierde, esa llama no puede volver a recuperarse jamás. Yo no sólo he perdido a Sumire. Junto con ella he perdido esa preciada llama." Sputnik, mi amor. Haruki Murakami P.D.-. Cuanta razón tenías, Jordi. Murakami es sencillamente magistral. Es curioso que tenga que venir un japonés a decirle a uno exactamente como es y exactamente como se siente, y para muestra un botón (y esto creo que lo saqué de tu web, corrigeme si me equivoco, pero es tan bueno que no está de más darle cabida aquí): Haruki Murakami. Dance dance dance 3月1日 Brooklyn Follies; Auster y mi hotel existencia.En ocasiones la salud -o su ausencia, para ser mas exactos- acude al rescate de uno y le habilita para grandes empresas. En esta caso, una contractura dorsal y una doctora con el dedo rápido para las bajas han colaborado en mi ávida (como los dollars de Dalí) lectura compulsiva de la última novela de Paul Auster, Brooklyn Follies -Locuras de Brooklyn, precioso titulo si se hubieran decidido a traducirlo-. El libro, devorado en dos fases por mor de las obligaciones cotidianas, presenta una extraña paradoja, quizá reforzada por lo azaroso -siempre que hablamos de Auster sale la palabreja- de mi acercamiento a el. La historia, austeriana como la que mas, se dobla como una bisagra, y de un inicio algo estático y poco original pasa a convertirse en un tour de force en que el autor, mas demiúrgico que nunca, teje para sus queridisimos personajes una batería de soluciones razonables, necesarias y conmovedoras. Siempre en Auster late un sentido respeto, casi reverencial, hacia sus personajes, un profundo entendimiento de las grandezas -siempre pequeñas en el, tenues como un suspiro- y miserias que nos definen a través de nuestros actos; no hay resquicio para la duda: aquel que desea salvarse se salva, y si el deseo es firme el destino se conjura para que todo salga bien. Auster, autor total, es trascendente sin pretenderlo, escribe sin artificio y pone en las bocas y en los actos de sus personajes acciones y comportamientos que nos hacen, como lectores suyos, terminar cada uno de sus libros con la profunda convicción de ser un poco mejores que antes de abrir ese anticipo de puro placer con forma de primera página. Se que soy dado a mitificar y vindicar, un escudero de la alabanza, pero en este caso creo que siendo así soy justo y ecuánime. Auster es grande, y necesario, Auster es lo mejor de una América que contada por él parece cercana y personal. Auster recibirá el Nobel, o no, pero en su desempeño y en su rutina diaria de escribir e imaginar, dignifica este mundo en penumbra que nos ha tocado vivir. Al igual que le sucede al viejo Nathan Glass, cuando todo parece terminar, es cuando todo empieza. Ultimo apunte: Auster el contador de historias pone en boca de Tom una historia que desconocía, un tesoro mas que una historia, la peripecia de Kafka y la niña triste por que había perdido su muñeca. Esa ha sido la bisagra del libro para mí y el principio del asombro. Colofón: No te mueras nunca, socio, porque te queremos y te necesitamos. Y si algún dia me demandas para recuperar lo que es tuyo y yo he tomado prestado, enmarcaré esa demanda como si de un cuadro de Monet se tratara. 12月10日 Stefan Zweig dice:"...sólo en los primeros años de juventud identificamos el azar
con el destino. Más adelante sabe uno que el verdadero rumbo de la vida
está fijado desde dentro; por intrincado y absurdo que nos parezca
nuestro camino y por más que se aleje de nuestros deseos, en definitiva
siempre nos lleva a nuestra invisible meta". ..... "...a
mis treinta y seis años, yo ya formaba parte de la generación de los
mayores,...Había alcanzado la mitad de la vida, la edad de las meras
promesas se había acabado; ahora se trataba de ratificarlas y responder
de mí mismo o desistir definitivamente". ....
"El sol brillaba con plenitud y fuerza.
Mientras regresaba a casa, de pronto observé mi sombra ante mí, del
mismo modo que veía la sombra de la otra guerra detrás de la actual.
Durante todo ese tiempo, aquella sombra ya no se apartó de mí; se
cernía sobre mis pensamientos noche y día; quizá su oscuro contorno se
proyecta también sobre muchas páginas de este libro. Pero todo sombra
es, al fin y al cabo, hija de la luz y sólo quien ha conocido la
claridad y las tinieblas, la guerra y la paz, el ascenso y la caída,
sólo éste ha vivido de verdad."
12月8日 Microcuento surrealista y republicanoEn esta república mía, a cada reina que abdica se le impone un exilio que apresura su caida. En esta patria perdida donde los viajeros no perciben el dolor de la mayoría, no hay honor sin valor, ni recompensa que compense tamaño sinsabor. Hay algo de inocencia en esta excrecencia, murmullan los viejos en las salas de urgencia. Esta nación ausente, por no tener no tiene ni suelo que la sustente ni cielo que la sonría. -Quiero perderme del todo-, masculla la hipocresía. Y en la tierra de los fantasmas, quien apura su bebida no bebe ni olvida que navega a la deriva. En el firme polvoriento donde levanto mi morada una mano ardiente dibuja un sol y confiesa que en el calor de su mirada el hambriento encuentra el alimento que sacia la tristeza. Di adiós a la pereza, me dice; traigo la promesa de algo que te interesa. Levanto mi sonrisa y brindo por esta empresa herida de la muerte de saberse causa perdida. Lo que queda, camarada, es lo que siempre tuviste... ...nada. Pero no me resigno. El mar espera y me ordenaron que nadara. Y así lo hago; me encamino hacia la nada con el gesto dispuesto del que se sabe haciendo lo que de él se esperaba; sin querer saber lo que fuimos cuando el sol más calentaba.
12月4日 ConfesionesNadie ayuda cuando se trata de rendir el sueño de cuando todo era nuevo. Ha de decir adios porque sabe que es el momento de hacerlo; sin rencor ni duelo y agradeciendo aquella promesa de un futuro perfecto. Me cuenta que recuerda el instante de vuestro primer encuentro, el sonido del tren apareciendo y el tiempo deteniéndose, me habla de años de deseo prisionero y lágrimas secas; me habla de la noche y el tiempo. Llega un punto en el que calla, y en sus ojos percibo la tristeza del mundo entero.
Me pide que le despida, que no quiere ser más el prisionero tras la puerta que se cierra. La vida espera y su luz ciega, y él no quiere hacerse esperar. Le dijiste que aunque él es perfecto para tí, no es para tí, y no quiere seguir sufriendo. No se leer mentes, pero en su mirada adivino cansancio y también esperanza; quiere ser de verdad para alguien de verdad, y sabe que sólo desprendiéndose de esta ropa vieja podrá construirse un nuevo sueño.
Me dijo que intuye el peso del tiempo, y sabe que dentro de un millón de años, cuando todo se haya perdido, una porción de lo que quede comprenderá su duelo.
No se puede amar mas y recibir menos -susurra mientras se desnuda y desaparece-. 12月1日 Joan Salvat-Papasseit (Barcelona, 1894-1924) La llibertat no és cara per escassa, sinó escassa
perquè s'ha de guanyar. MESTRE D'AMOR
Si en saps el pler no estalviïs el bes
No besis, no, com l'esclau i el creient,
¿Què hauries fet si mories abans
Quan besis, beu, curi el veire el temor:
MAESTRO DE AMOR
Si sabes del placer no ahorres el beso
No beses, no, como el esclavo y el creyente,
¿Qué habrías hecho si mueres antes
Cuando beses, bebe, cuide el vidrio el temor: Mas sobre Joan Salvat aquí 11月27日 Quiero verte bailar, canta Battiato.Hoy te veré bailar, oculto tras este visillo perlado; se encenderá la
vela de los sueños y su luz tenue me alumbrará por dentro. Leeré el
cuento del dragón que parece un caballo de mar, y al dragón le rogaré
que me dejé franquear la entrada de tu cueva; le hablaré de mis buenas
intenciones y le haré saber del tacto frío de mi acero, le miraré con la súplica de
mis ojos iluminados y le rogaré que confíe en la débil llama que nunca
se apaga, y si eso no funciona, le contaré la historia del mar perpetuo
que se tiende bajo el cielo y descansa por todos. Dicen que a los dragones se les derrota prometiéndoles el mar. PD-. Un buen acompañamiento a esto que digo sería el "Voglio vederti danzare" de Battiato. Voglio vederti danzare come le zingare del deserto con candelabri in testa o come le balinesi nei giorni di festa. Voglio vederti danzare come i Dervisches Tourners che girano sulle spine dorsali o al suono di cavigliere del Katakali. E gira tutt'intorno la stanza mentre si danza, danza e gira tutt'intorno la stanza mentre si danza. E Radio Tirana trasmette musiche balcaniche, mentre danzatori bulgari a piedi nudi sui braceri ardenti. Nell'Irlanda del nord nelle balere estive coppie di anziani che ballano al ritmo di sette ottavi. Gira tutt'intorno la stanza mentre si danza, danza. E gira tutt'intorno la stanza mentre si danza. Nei ritmi ossessivi la chiave dei riti tribali regni di sciamani e suonatori zingari ribelli. Nella Bassa Padana nelle balere estive coppie di anziani che ballano vecchi Valzer Viennesi. 11月26日 AusteridadesFuí enseñado a corresponder los gestos y agradecer los afectos. El blog de Auggie
me ha dedicado unas líneas y yo le devuelvo el golpe, y gustosamente
además, porque en su espacio uno encuentra buen tino, recomendaciones
juiciosas y un sentido del humor muy de agradecer. No le vamos a
reprochar -aun es pronto y no disponemos de la suficiente confianza
mutua- que compare a los Talking Heads con Spandau Ballet, pero le
saludamos afectuosamente desde aquí. Larga y provechosa vida, Mr Wren. 11月22日 La palabras precisas, el momento propicio: Pedro Salinas.Aquí en esta orilla blanca del lecho donde duermes estoy al borde mismo de tu sueño. Si diera un paso más, caería en sus ondas, rompiéndolo como un cristal. Me sube el calor de tu sueño hasta el rostro. Tu hálito te mide la andadura del soñar: va despacio. Un soplo alterno, leve me entrega ese tesoro exactamente: el ritmo de tu vivir soñando. Miro. Veo la estofa de que está hecho tu sueño. La tienes sobre el cuerpo como coraza ingrávida. Te cerca de respeto. A tu virgen te vuelves toda entera, desnuda, cuando te vas al sueño. En la orilla se paran las ansias y los besos: esperan, ya sin prisa, a que abriendo los ojos renuncies a tu ser invulnerable. Busco tu sueño. Con mi alma doblada sobre ti las miradas recorren, traslúcidas, tu carne y apartan dulcemente las señas corporales, por ver si hallan detrás las formas de tu sueño. No lo encuentran. Y entonces pienso en tu sueño. Quiero descifrarlo. Las cifras no sirven, no es secreto. Es sueño y no misterio. Y de pronto, en el alto silencio de la noche, un soñar mío empieza al borde de tu cuerpo; en él el tuyo siento. Tú dormida, yo en vela, hacíamos lo mismo. No había que buscar: tu sueño era mi sueño. 11月19日 Las Termópilas según Frank MillerHay veces en las que uno ha de liberarse de prejuicios y disfrutar de las cosas tal y como llegan. De las manos de Frank Miller -el creador de Sin city-, llega a mis manos 300, que recrea el sacrificio del rey Leónidas y sus valientes espartanos ante el ingente ejercito persa liderado por Jerjés. Sorprende, en una historia tan conocida, la importancia del punto de vista del autor, que reconstruye los hechos acercándolos a su propio lenguaje, convirtiendo a personajes como el propio rey persa y el espartano traidor en figuras que parecen sacadas de uno de los libros de la saga de la ciudad del pecado. Libro crudo, violento, colorista y poético, podría ser interpretado de distinto modo si no fuera por su año de publicación (1999), y se erige como el medio perfecto para divulgar la legendaria gesta de los soldados espartanos, que desde una concepción austera y belicista de la existencia (espartana, decimos hoy), ayudaron a la consolidación de la sociedad sobre la que hoy se construye Occidente.
Un gran regalo, si hay un cumpleaños cerca y el beneficiario gusta de los comics o la historia (si es aficionado ambos, mas que bueno, imprescindible).
11月1日 Uno de NoviembreLa mañana se enciende, trayendo con ella la luz apropiada. Día de sombras sin sol y desoladas, donde se abre la gran herida que compartimos por los que una vez fueron y se fueron. El lamento, nostalgia, la ausencia desconcierto. El aire golpea y se aleja en duelo. Mejor que el sol hoy no sea mas que un cero en el cielo. Que rían los niños y se lleven el duelo. 10月30日 Sobre la espera, el deber y el deseo.Estos días, hablando con una amiga, comentabamos la diferencia
entre "hacer lo que se desea" y "hacer lo que se debe", lo deseado y lo
debido; ella es mas joven y confiesa que en parte se mueve por deseo,
yo le comento que en mi caso y en este momento quizá mi vida se orienta
en términos de deber. Le he estado dando vueltas a todo esto y supongo
que cuando tenemos veinte años, debemos hacer lo que deseamos, y a
medida que dejamos esos veinte años atrás -que gran desgracia tener que
alejarse de ellos-, descubrimos que nos complace desear hacer lo que
debemos. En ese viaje desde el aprendizaje hacia la responsabilidad se
basa parte de nuestra forja como personas.
Mas allá del deber y del deseo, en ocasiones sentimos que la vida
se detiene, y que el tiempo se convierte en la antesala de
algo que merecerá la pena, que nos hará dichosos y le otorgará sentido
a la vida. Van Morrison lo expresa con acierto en su "Waiting game", y
Madredeus lo elevan al misticismo en su "Haja o que houver". En estos
días que recupero -y doy a conocer con gran placer- la voz olímpica de
Teresa Salgueiro y la grandeza del compositor Ayres Magalhaes, tomo
prestada la letra de este "No importa lo que pase" (si algun
portugues-parlante tiene una traducción mejor, bienvenida será).
Buen domingo.
Madredeus - Haja o que houver
Haja o que houver eu estou aqui Haja o que houver espero por ti Volta no vento Ó meu amor volta depressa por favor Há quanto tempo já esqueci Porque fiquei Longe de ti Cada momento é pior Volta no vento Por favor Eu sei, eu sei Quem és para mim Haja o que houver espero por ti P.D-. Este comentario de magali
es tan bueno que no puedo dejar de pegarlo al comentario principal, ya
que lo completa y enriquece. Me interesa mucho este dilema entre lo
debido y lo deseado.
El gran dilema... Sí, a tu edad, ya bastante lejos de mi, optas por el deber... Cuando tus "responsabilidades" ya no son tantas, cuando no dependen tanto de uno, quizá es hora ya de volver a optar por el deseo, pero te preguntas si no es demasiado tarde, si no te has perdido muchas cosas... espero llegar a tiempo, o al menos, como te dije, seguir soñando que aun se puede desear y no solo... cumplir... |
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