<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet type='text/xsl' href='http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/mmm2008-05-17_13.22/rsspretty.aspx?rssquery=en-US;http%3a%2f%2felcuadernodebandini.spaces.live.com%2fcategory%2fViajes%2ffeed.rss' version='1.0'?><rss version="2.0" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:msn="http://schemas.microsoft.com/msn/spaces/2005/rss" xmlns:live="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:cf="http://www.microsoft.com/schemas/rss/core/2005" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"><channel><title>El cuaderno de Bandini: Viajes</title><description /><link>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/?_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&amp;_c=BlogPart&amp;partqs=catViajes</link><language>en-US</language><pubDate>Thu, 26 Jun 2008 17:30:07 GMT</pubDate><lastBuildDate>Thu, 26 Jun 2008 17:30:07 GMT</lastBuildDate><generator>Microsoft Spaces v1.1</generator><docs>http://www.rssboard.org/rss-specification</docs><ttl>60</ttl><cf:parentRSS>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/blog/feed.rss</cf:parentRSS><live:type>blogcategory</live:type><live:identity><live:id>-5473167869467499837</live:id><live:alias>elcuadernodebandini</live:alias></live:identity><cf:listinfo><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="typelabel" label="Type" /><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="tag" label="Tag" /><cf:group element="category" label="Category" /><cf:sort element="pubDate" label="Date" data-type="date" default="true" /><cf:sort element="title" label="Title" data-type="string" /><cf:sort ns="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" element="comments" label="Comments" data-type="number" /></cf:listinfo><item><title>Memoria de Estambul</title><link>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/Blog/cns!B40B66D2204EE2C3!1642.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;Si hay algún lugar del mundo en el que el tiempo y el espacio se confunden hasta parecer una única cosa, ese debe ser Estambul. Lo valioso en el hecho de viajar llega cuando descubres que, tiempo después de haber concluido el trayecto, algo en tí de aquello sigue latiendo a la vez que lo percibes interrumpido, expectante acaso ante la idea del retorno. Viajar es volver a donde nunca se estuvo, y aunque algo dentro de nosotros niegue esa certeza, en algunos lugares, en raras ocasiones, nuestra alma late como si formara parte de ellos, y parte del cerebro reclama el derecho a fabricar imposibles sucesiones de recuerdos que no pueden ser.&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;Pasar cinco días en Estambul y sostenerse en el deseo de intentar abarcarla es una quimera de imposible factura. Lo primero que Estambul sacude ante los atónitos ojos del visitante es la majestuosidad de sus dimensiones: es una ciudad recostada a orillas de un mar, y con el perezoso ademán que las cosas grandes aplican a sus acciones, se empeña en darle cobijo y guarecerlo. Llegan los barcos cargados de petroleo y penetran el Bósforo como esperma desde el Mar Negro, avanzando majestuosos y decididos hacia su destino, cortando en dos la lengua de agua mientras las mezquitas a los márgenes del Helesponto recuerdan metódicamente el día en el que Mehmet II rasgó la muralla de Constantinopla gracias al cañón de Urban convirtiendo en cenizas un imperio milenario. El addhan de los muecines se extiende a lo largo los 40 kilometros de lengua de mar y en él se advierte una cadencia estremecedora que sacude al oyente, sea o no musulmán; algo se revela que mueve al infiel al silencio respetuoso, la ciudad mira al cielo y se postra agradecida: un día más le ha sido concedido.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;div align=center&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/bandini/455828229/"&gt;&lt;img alt="Pareja en Galata" src="http://farm1.static.flickr.com/176/455828229_9ccea4ac5b.jpg?v=0"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Si uno ha hecho los deberes y ha leído antes de ir un poco de &lt;a href="http://www.fnac.es/dsp/?servlet=extended.HomeExtendedServlet&amp;amp;Code1=3551275626&amp;amp;Code2=119&amp;amp;prodID=622304"&gt;Runciman&lt;/a&gt;, o &lt;a href="http://www.fnac.es/dsp/?servlet=extended.HomeExtendedServlet&amp;amp;Code1=4180238387&amp;amp;Code2=227&amp;amp;prodID=601764"&gt;Estambul&lt;/a&gt;, el poema-memoria de Pamuk a la ciudad que tanto le debe y a la que tanto él ha de agradecer, es sorprendente como todo aquello que ha sido contado sucede ante los ojos de uno: la piedra violada de la defensa romana, la oración multiplicada de la ciudad desde Cihangir mientras la niebla rebasa el perimetro del cuerno de oro, las espectrales mansiones otomanas del XIX a orillas del Bósforo, restos de un naufragio eterno. Sólo hay que abrir bien los ojos y no perderse nada; y por más que pueda parecer que Estambul yace herida de muerte como el cadaver sucio y decrépito de un joven antes hermoso y saludable, transitar sus arterias -Istiklal, Taksim, Beyoglu entero-, comer en sus restaurantes -y aquí recuerdo el local griego regentado por un anciano patriarca huraño que sometía a los camareros locales y lanzaba guiños a las turistas cortas de ropa mientras contaba sin parar billetes de 100 liras-, adentrarse en las discotecas levantadas en pisos destartalados, llenas de jovenes que bailan con furia las canciones de los White Stripes y los locales Duman, convierte a Estambul en un gigante dormido, en una probeta donde lo viejo y lo nuevo caminan sin apenas rozarse, temerosos el uno del otro.&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;Es divertido el modo en el que Sarkozy niega el derecho turco a ser Europa. Es posible que Estambul y Turquía entera no sean ya Europa. Lo fueron un tiempo, pero ahora son algo diferente, algo a medio camino entre la vida y la ausencia de ella, un limbo de sensaciones. Caminando cerca de los bares de Narghile encontramos a un curioso individuo de apariencia occidental, parecido a Paul Auster, que empujaba un carro grande triangular que soportaba en su vértice dos pequeñas banderas de Canada y Turquía; movido por la curiosidad y estimulado por la borrachera de tábaco de frutas, me acerqué a él y le pregunté si lo que decía en el cartel que acompañaba a ambas banderas era cierto, algo así como &amp;quot;Jean Beliveau, caminando desde Canada por todo el mundo a favor de los derechos de los niños&amp;quot;. El Quebecois se mostró abierto y generoso, feliz de hacer lo que estaba haciendo, y me habló de su viaje de siete años, de cómo su mujer y sus hijos respetaban su decisión de hacer camino y de cómo decidió echarse al monte después de llevar una vacía vida occidental como limpiador de cristales, de lo grande que era Estambul y de que ninguna ciudad le había llevado tres días para atravesarla. Esta es &lt;a href="http://www.wwwalk.org/"&gt;su web&lt;/a&gt;, y este mi pequeño homenaje al peregrino canadiense, una de esas personas revestidas de un halo majestuoso, tan dificil de encontrar&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;div align=center&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/bandini/455803396/"&gt;&lt;img alt="Pescadores en Galata" src="http://farm1.static.flickr.com/173/455803396_a688950ec9.jpg?v=0"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Caminando de madrugada hacia la explanada que acoge las principales mezquitas (Haya Sofía y la prodigiosa Mezquita Azul) una manada de perros callejeros acuden excitados a nuestro encuentro; primero dos, luego tres, y más a medida que caminamos, no atacan, ni siquiera se permiten el lujo de parecer violentos; corretean juguetones a nuestro alrededor, se lanzan hacia los taxis que vienen y trotan a su lado mientras ladran, volviendo después mansos a nuestro alrededor. Nos escoltan en nuestro trayecto y cuando llegamos a nuestro destino -el lugar donde la catedral vestida de mezquita y la mezquita, Occidente y Oriente, se miran y desafían ajenas a todo, hasta a sí mismas-, desaparecen. Y en mi recuerdo, este momento mágico se transforma en metáfora: Estambul, la vieja mole perezosa, no es mas que un perro abandonado que suplica algo de cariño. Estambul, y por eso la sentimos tan cercana, es como todos nosotros.&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;Ayer (y en parte mi entrada se debe a ello) pude ver la segunda película de Fatih Akin, &amp;quot;Cruzando el puente, los sonidos de Estambul&amp;quot;, y en ella, el magnífico director turco recorre de la mano del bajista de los Neubaten Alexander Hacke la amalgama de músicas que sacuden la ciudad. Absolutamente recomendable de principio a fín, pego aquí el video de su última canción, Cecom, cantada en turco por la canadiense MacCrimmon y los Baba Zula a bordo de una barcaza iluminada sobre el Bósforo, entre Eminonu y Pera, a la vista del puente y la torre de Galata, el bastión genovés, deslizándose sobre el agua mientras amanece. Todo en esta canción es Estambul, su cadencia, la nostalgia que desprende, la belleza subyugante. Para quien se sienta concernido, y a quien pueda interesarle, Estambul es algo parecido a esto:&lt;/div&gt;
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&lt;div align=left&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=-5473167869467499837&amp;page=RSS%3a+Memoria+de+Estambul&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elcuadernodebandini.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elcuadernodebandini"&gt;</description><comments>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/Blog/cns!B40B66D2204EE2C3!1642.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/Blog/cns!B40B66D2204EE2C3!1642.entry</guid><pubDate>Sun, 27 May 2007 08:24:24 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/blog/cns!B40B66D2204EE2C3!1642/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/Blog/cns!B40B66D2204EE2C3!1642.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2007-05-28T08:24:35Z</dcterms:modified></item><item><title>Paris en el recuerdo</title><link>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/Blog/cns!B40B66D2204EE2C3!679.entry</link><description>&lt;p align=center&gt;&lt;img style="border-right:#000000 1px solid;border-top:#000000 1px solid;left:195px;visibility:visible;border-left:#000000 1px solid;border-bottom:#000000 1px solid;top:195px" height=233 src="http://storage.msn.com/x1pP20Op5_P868b5BwgN09-fPrvIMJK_T5y49jSuY809pxhKBd7VZqqtVG3jqtkPFN55bjEE8U_TfiKWpZHjDia5j-wx5-U95ICkgAZQJJsLWIByS60gnRUmau0OxThySE8TuZ6RUvV0Hl2BtFF9CWnUg" width=350&gt;
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&lt;div&gt;Hoy encontré esta hoja suelta de cuaderno, escrita durante mi estancia el año pasado en París (La foto fue tomada por mi en Saint-Germain)&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;&amp;quot;...superado el asombro inicial, uno se pregunta como ha tardado tanto tiempo en aceptar la permanente invitación de París y ceder a su eterna pose seductora. Siempre he sentido en lo mas profundo el impacto que una ciudad produce en uno la primera vez que la camina. Me pasó en Roma, en Nueva York, no me pasó en Londres, y es aquí en París donde la sensación se ha evidenciado con mas contundencia.&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;  Por el momento destacaría el instante en que me situé en la perpendicular de la planta de cruz de Notre-Dame, y desde allí miré hacia el fondo para descubrir que Notre-Dame no tiene fín. He visto muchas catedrales y quizá sólo en esta he experimentado la sensación de cercanía de lo divino. En el momento de nuestra visita se celebraba un oficio religioso y el recogimiento sin duda enfatizaba la puesta en escena, pero mas allá de la emoción, levantar la vista en Notre-Dame y percibir la altura misteriosa y afilada de su techo me encadenó a algo que viene de muy atrás y que se prolongará por siempre.&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;Hoy llueve -el clima en París parece voluble, hoy calor, mañana frío y agua, quien sabe pasado mañana-, y aunque el agua no invite a lanzarse a la captura de la idea de París que ella misma esconde, no permitiremos que la borrasca nos disuada de intentarlo. Por lo demás, la gente es correcta y contenida -aunque probablemente esta impresión viene dada por el desconocimiento de la lengua-, y en sus calles París acomoda a personas de toda condición; es extraño para un español asistir a este baile majestuoso de etnias y colores confundiéndose y conviviendo en armonía -que provinciana resulta España a veces en la distancia-, y es aquí donde mas claramente se percibe la delgada linea que lo separa todo, la descomunal hipocresía de los que nos intentan hacer creer en lo inmutable, en el poder de la esencia, en lo distintivo; en la mezcla de las singularidades emergen nuevas esencias, unidades enriquecidas que esperaban pacientemente a que las  calidades de aquí y allá se encontraran, a que sus propietarios se amaran y desde este amor se manifestaran.&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;París es una y cien ciudades, un sinfín de historias que fueron y serán siempre patrimonio de la emoción colectiva. Paris era -es- Hemingway bebiendo y fanfarroneando, Wilde muriendo de pena por el rechazo de los suyos, Jim Morrison explotando por dentro. Lo que sea en el futuro sólo Paris lo sabe, porque la sensación que subyace es la de que todos somos meros secundarios en una comedia interminable escrita por un dramaturgo enamorado de ella para su exclusivo lucimiento.&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;Quizá lo que mas siento es que mi novia no pueda mirar la ciudad con el asombro de las primeras veces, con el ensueño de esta primera vez mía. Cuanta belleza se esconde detrás de las primeras veces, cuanto asombro...&amp;quot;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=-5473167869467499837&amp;page=RSS%3a+Paris+en+el+recuerdo&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=elcuadernodebandini.spaces.live.com&amp;amp;GT1=elcuadernodebandini"&gt;</description><comments>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/Blog/cns!B40B66D2204EE2C3!679.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/Blog/cns!B40B66D2204EE2C3!679.entry</guid><pubDate>Sun, 18 Sep 2005 20:31:29 GMT</pubDate><slash:comments>2</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/blog/cns!B40B66D2204EE2C3!679/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://elcuadernodebandini.spaces.live.com/Blog/cns!B40B66D2204EE2C3!679.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2005-09-19T21:29:38Z</dcterms:modified></item></channel></rss>